diumenge, 10 de desembre de 2017

El día que te conocí me gustaste. Te lo dije después, cuando ya estábamos enamoradas. ¿Cuándo me enamoré? Es una buena pregunta de preciosa respuesta que no quiero hilvanar para no escribirme en el cuerpo. Tuve envidia de la mujer que venía contigo, tuve envidia de esa mujer que se iba contigo. Luego pasó mucho tiempo hasta que recuerdo volverte a ver. Recuerdo la comida de la radio en el solar, pero no recuerdo la piel erizada hasta alguna noche de cuerdas. No fue hasta estar juntas en la casa que fue nuestro refugio semanal y también mi refugio de amor durante dos años. Me gustaste, cada vez más. Te fui conociendo ya con la piel erizada. Te fui conociendo con las palabras ya mientras el cuerpo a cuerpo, y me enamoré. No sé decirte cuándo pasó, porque me enamoré de muchas maneras una sobre otra poco a poco y a lo largo de mucho tiempo. Dije que no iba a escribirlo, mira. Recuerdo otra noche que luego escribí en el hotel ocupado. Ahí abrí otra puerta y me enamoré. La noche de mi cumpleaños en el sótano de lavapies, parte de mi corazón de la ciudad y de mi mundo. Esa noche abrí otra puerta y ya me decidí a hablar. Pongamos límites a esto porque yo me he desbordado. Estuve llorando todo el cuerpo durante tres días después. Yo no sé si sabía que mi cuerpo estaba enamorado, y yo no sé si no es tan cierto y es el color con el que lo re-miro ahora, después. Luego, dormir juntas un día que mi propio ritmo me desbordó, en tu casa la primera que yo te conocí, leímos cuentos y nos despertamos con una luz preciosa. Después, un viaje al norte, tú viniendo a mi cama, despertarnos con el cuerpo tan buscándose y tan tierno, y no despegarnos. Después, una conversación, luego...una noche después de un concierto, tengo tu coche, llévalo y yo voy en la moto, nos vemos allí, y un beso antes de irte, el "primer" beso (no es cierto, el primer beso que se puede nombrar). Luego, una noche de encontrarnos, con tantas ganas, tanta dulzura y tanta ilusión. "Tengo tu sabor en la punta de la lengua". Después, muchas mañanas de besos de café. Un par de viajes con mucho sol. La música, la carretera, el chocolate de las gasolineras y tu mano tocandome. Ahí descubrí que adoro los viajes largos. Muchas horas de wassap e emails llenos de deseo, amor, cuerpo, curiosidad e ilusión. Muchas noches de piel con piel, y muchas noches de tratar de dormir y el cuerpo que ni soñando soltaba. Mi casa, el patio, su casa, la bañera, la cafetera, el sofá del salón, los clics. La pasta fresca, el vino, la música, cantar por la mañana. Los gatos, su perro, cachorro, nunca nos despedimos. Y ahí se empiezan a romper cosas. Nunca vi su casa nueva, ni supe qué fue de mi cepillo de dientes (lo tiraría en el primer día de su "nueva vida" imagino, pero yo nunca supe). Nunca volví a ver sus juguetes, ni tuvimos los viajes ni las noches ni los besos de café. Ya fue. Hacía sol y era un sol traicionero. Era verano pero fue un largo, largo invierno. Luego me fui. Salí a la nieve y fue un gran desierto helado y eterno. Estuve perdida mucho tiempo. En medio del viento que revolvía el aire de polvo de hielo cada día y cada noche. Se rompieron cosas impensables. Se rompió el día y se rompió el corazón. El suelo se quebró, pero no estuve sola. Desde el polvo de hielo revuelto sin horizonte no se ve, pero se oye. Pedí ayuda y me ayudaron. El suelo se mantuvo firme. Me ahogué durante meses en la sequedad y el frío. Amé y me amaron. Otros cuerpos y otras ternuras me ayudaron a mantenerme cuerda y conectada con la vida. Enfadarme en vez de estar triste y hacerme daño, querer morirme. Ser fuerte. Es difícil aún después saber cuándo es mejor derrumbarse y dejar que se vaya todo y cuando mantenerse fuerte para no dejarse arrasar una. Estoy aquí, eso es un buen dato. Cuando miro mis miedos y mis defensas, me sorprende y me impresiona la fuerza que tengo y la apuesta sin sombra de mi cuerpo por la vida. Aquí no entran. Inquebrantable. Invulnerable. Me he enfadado con ella por dejarme esta "consecuencia", este poso. Yo me he esforzado mucho por mantenerme vulnerable aún con el miedo, por ponerme a mirar con él y no en su contra. Es frustrante sentirme a mí misma ahí. Me cuesta reconocerme a mí misma ahí y también otras cosas de este proceso que en otros sentidos no es tan nuevo. Ser tan triste, tan solitaria. Tan desarmada, tan categórica. Yo sé que no soy esa, pero no es cierto, yo sé que también soy esa pero también muchas cosas más.

dijous, 5 d’octubre de 2017

La ingenuidad y el coraje

la ternura no es ingenua,

o no tiene por qué

Aún hay rabia

hay ternura, hay coraje y hay arrojo

sólo que no sé cómo ubicarlos

Sigo buscando quién soy, dónde estoy

sigo buscando y sé

que hay suelo bajo mis pies

no voy a caerme, no voy a desaparecer

este suelo frío de baldosas de marmol

frío en una tarde de verano a la hora de la siesta

sólido y callado

guardando la memoria por generaciones

eterno y blanco







divendres, 3 de juny de 2016

Me preocupa que dar flexibilidad se vuelva en contra de nuestra relación. Dar flexibilidad funciona si todas estamos por cuidar esto. No sé si puedo mantenerme en ese lugar de vulnerabilidad si siento que eso puede volverse en mi contra, que puede perjudicar nuestra relación...No puedo mantenerme en un lugar de acogida y flexibilidad y a la vez defenderme, protegernos.

dijous, 26 de maig de 2016

Puedo no sentirme bien en este momento
y no tener que resolverlo en este momento

puede que no pueda resolverlo
ni tenga suficiente perspectiva siquiera para entenderlo

o puede que lo entienda tan bien
pero ahora mismo no sienta que tenga los espacios y las herramientas para manejarlo de forma positiva.

Para mí, para ti o para las dos.

Puedo no sentirme bien en este momento.
y decir "no me siento bien en este momento"
y ya está.

no estoy segura

                                     de poder desamarte

siempre

por eso debo separarme

de ti
para no                          desa(r)marme

del todo

y un día 

de primavera sin invierno

poder sonreír-te sin sombra
de nieve" *



No sé cuánto tiempo se puede vivir con la nieve en copos que se posan en los dedos, en las pestañas, en el pecho, antes de que se congelen. Sé que no quiero desamarte. También sé que no quiero desa(r)marme.




* texto de aquí

dimecres, 4 de maig de 2016

No sé qué decirte

a veces la vida está demasiado viva para mí.

Quiero entender qué está pasando. Quiero entender qué quiero. Quiero...que las cosas dejen de moverse por un momento.

Quiero lo sencillo, lo de a poquito y los cuidados. Quiero entender qué significan los cuidados en cada momento. Quiero no pensar en prioridades, pero también saber entenderme que las prioridades son elecciones, y elegir es definir, poner límites, construir la propia vida.

No hacerme a vivir con la ambigüedad, sé que no lo quiero. ¿Vivir con la incertidumbre? con cierto grado de incertidumbre, vale. Sé que puedo elegir en qué cosas asumir la incertidumbre, y seguramente poniéndole trabajo, hasta decidir en qué grado. Pero no es mi apuesta. Lo que yo quiero es la claridad.

Es un trabajo duro sacar desde las sombras todo lo que no se puede ver. Y quitar de en medio lo que se proyecta enorme, no dejando más hueco, comiéndoselo todo.

Me pregunto si la claridad y el miedo son contrarios
¿cuando entra una sale la otra?
No lo creo
Creo
que puedo mirar con claridad aun sintiendo miedo
y que puedo sentir miedo aún cuando miro con claridad
aunque siempre el miedo es más chiquito
o es, déjame repetirlo
es más claro.

Es más claro, un miedo más limpio.
No está agazapado, no está hecho bola. Está ahí, mirando conmigo. Hasta me encuentro en él.

dijous, 28 d’abril de 2016

Fantasías de clase


Me pregunta Ana, ¿fantaseas con vivir con ella?

La verdad es que no he fantaseado con la idea de vivir juntas. O sea, no es la imagen de me gustaría estar en el lugar en el que está E, y tener un proyecto de convivencia en una casa única y exclusiva que fuera nuestra, de M y yo. Pero sí tengo otra fantasía, y es además una fantasía de clase: He fantaseado con la imagen de compartir una casa con M, una que fuera mi casa y su otra casa. Dibujándolo así como las niñas chicas serían dos casas no demasiado lejanas, venga, puestas a inventármelas estarían en el mismo barrio. Yo viviría sola una parte del tiempo, o sea, sería mi casa. Y M viviría en esa casa conmigo una parte de la semana, 2 o 3 días, o sea, sería nuestra casa.

Ana me pregunta, ¿y esto se lo has dicho a M? Pero es una fantasía de clase. Yo no podría permitirme sostener económicamente algo así. Pero jugar a los clics es gratis...